Entre 2004 y 2025, la región Cusco recibió S/ 35,7 mil millones por el canon gasífero generado por Camisea, un promedio de S/ 4,5 millones diarios. Al ser la región productora, es la única que recibe este canon. Con estos recursos se han financiado carreteras, sistemas de riego, defensas contra inundaciones y servicios de salud en nueve de las 13 provincias de la región. Así lo destaca el estudio “Aportes económicos de Camisea al Perú y Cusco 2004-2025”, elaborado por Macroconsult.
El canon gasífero, que se forma con la mitad del impuesto a la renta y de las regalías que genera Camisea, se reparte entre el Gobierno Regional, las municipalidades y las universidades públicas de la región.
El estudio destaca diez de los principales proyectos financiados con estos recursos, con un gasto ejecutado cercano a S/ 1.500 millones entre 2012 y 2025. Las obras viales concentran S/ 763,2 millones. Entre ellas destacan la Vía Expresa de la ciudad del Cusco (S/ 420,2 millones), aún en ejecución, y la carretera Huancarani-Paucartambo (S/ 149,8 millones), ya concluida. A estas se suman las vías Huarocondo-Pachar, entre Anta y Urubamba (S/ 96,9 millones), y Langui-Layo-Kunturkanki, en Canas (S/ 96,3 millones).
En riego, tres proyectos suman S/ 338,4 millones en los sectores del río Versalles, en La Convención y Calca; en el río Vilcanota, en Urcos; y en la cuenca Bermejo-Colorado, en Anta. En prevención de inundaciones, la defensa del río Huatanay (S/ 183,1 millones) ya fue concluida y la protección del Alto Vilcanota, en Canchis (S/ 105,6 millones), sigue en ejecución. En salud, el mejoramiento y ampliación del establecimiento de Belempampa, en Santiago, registra S/ 101,1 millones.
Para dimensionar el aporte, Macroconsult estima que los S/. 35,7 mil millones recibidos por la región equivalen a la inversión necesaria para construir 14 aeropuertos como el de Chinchero, 38 hospitales como el Antonio Lorena o 9.500 kilómetros de carretera.
Además, el gas de Camisea genera beneficios directos en la región. Más de 4 mil vehículos en la región usan gas natural vehicular, 7 mil pobladores de 11 comunidades del Bajo Urubamba cuentan con electricidad generada con gas natural y, desde enero de 2026, la planta satélite de San Jerónimo empieza a llevar gas a los hogares. En una primera fase, mil familias podrían ahorrar hasta S/ 465 al año cada una frente al uso del balón de GLP.
El aporte de Camisea también se refleja a nivel nacional. Según el estudio, entre 2004 y 2025 el proyecto generó un impacto de S/. 198 mil millones en el PBI, alrededor del 2% de la economía peruana, si se suman sus efectos directos, indirectos e inducidos. Además, aportó más de S/. 70 mil millones en regalías e impuesto a la renta.
– Inversión social en el Bajo Urubamba
A estos aportes se suma la inversión social del Consorcio Camisea, que entre 2001 y 2025 destinó cerca de S/ 766 millones a iniciativas sociales, productivas y ambientales en sus zonas de influencia: el Bajo Urubamba, en Cusco, y Pisco. En el Bajo Urubamba, estas iniciativas incluyen la entrega de útiles escolares, que en 2025 alcanzó a más de 3.400 estudiantes y 221 docentes de 40 instituciones educativas en 16 comunidades nativas; las becas universitarias Nopoki para jóvenes de Megantoni; y el acceso a electricidad las 24 horas en la comunidad nativa de Cashiriari.
– La calidad de la inversión
En 2025, los presupuestos por canon de Cusco, La Convención y Megantoni registraron una ejecución de 94%, 88% y 87%, respectivamente. Estas cifras superan los promedios históricos del distrito productor: 69% en Echarati, entre 2007 y 2015, y 74% en Megantoni, desde su creación en 2016.
Para Tamayo, sin embargo, ejecutar el presupuesto ya no basta. El Estado, en sus distintos niveles, debe priorizar proyectos que fortalezcan los servicios públicos y la infraestructura productiva, y convertir los recursos del canon en capacidades que perduren más allá de la explotación del recurso.
El aprovechamiento de estos recursos requiere la participación de distintos actores. Mientras Camisea contribuye con regalías, impuestos e inversión social, los gobiernos regionales y locales administran los recursos y ejecutan los proyectos, y la ciudadanía cumple un papel clave en la vigilancia de las inversiones. Por ello, Tamayo resaltó la necesidad de un trabajo conjunto entre autoridades, empresas y sociedad civil para que el canon se traduzca en obras y mejores servicios para los cusqueños.

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