El sistema de salud pública en la región de Cusco atraviesa una situación alarmante. De acuerdo con el más reciente Diagnóstico de Brechas emitido por el Ministerio de Salud (Minsa), la totalidad de los hospitales públicos activos en la región presenta una capacidad instalada inadecuada, lo que compromete la calidad de la atención médica para miles de ciudadanos.
El informe oficial revela que el problema no se limita a los centros de mayor complejidad. En el primer nivel de atención, diseñado para ser el sector más cercano a la población, la realidad es igualmente crítica: 332 de los 386 establecimientos evaluados registran las mismas condiciones deficientes en sus estructuras y herramientas de trabajo.
Erick Chuquitapa, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), enfatizó la gravedad de este panorama y señaló que las autoridades deben actuar en dos frentes simultáneos. Según el especialista, resulta indispensable solucionar las urgencias inmediatas de los centros médicos, pero también diseñar e implementar un plan a largo plazo enfocado en renovar de forma integral la infraestructura y el equipamiento.
Esta preocupante radiografía del sector expone fallas severas en la administración sectorial. Para los expertos, los resultados evidencian la necesidad impostergable de fortalecer la gestión pública y asegurar que los recursos estatales asignados se traduzcan, de manera directa y efectiva, en una atención médica oportuna, digna y de calidad para la población cusqueña.

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