El Niño amenaza el abastecimiento de alimentos: limón y arroz entre los productos que podrían escasear

El fenómeno El Niño comienza a generar preocupación en el país por sus posibles consecuencias sobre la producción agrícola y el abastecimiento de alimentos en los principales mercados. Entre los productos que podrían registrar dificultades de disponibilidad figuran el limón y el arroz, además de la papa, el plátano, el choclo, la cebolla y el maíz.

La advertencia cobra relevancia ante el inicio de las lluvias intensas en distintas zonas del territorio nacional y la posibilidad de que las condiciones climáticas adversas afecten las principales regiones productoras. Los daños en los cultivos, las inundaciones y los deslizamientos podrían reducir las cosechas y dificultar el traslado de alimentos hacia las ciudades.

El especialista en planificación territorial y gestión de riesgos, Fernando Neira, identificó al limón y al arroz entre los productos que enfrentarían mayores problemas de abastecimiento. También señaló que la papa, el plátano y el choclo podrían experimentar dificultades para llegar a los mercados, tomando como referencia los efectos registrados durante el fenómeno El Niño Costero de 2017.

En el caso del limón, la preocupación se concentra especialmente en Piura, una de las principales regiones productoras del país. Una reducción de las cosechas podría repercutir en el suministro nacional y provocar incrementos en los precios.

El arroz también enfrenta riesgos debido a la exposición de las zonas agrícolas a las lluvias y otros eventos climáticos. Aunque la producción de regiones como San Martín y Amazonas podría contribuir a compensar eventuales pérdidas, el abastecimiento dependerá de las condiciones de cada zona productora.

IMPACTO EN LA SIERRA SUR

La preocupación no se limita a la costa norte. En la sierra centro-sur, donde se encuentran regiones como Cusco, Puno y Arequipa, un eventual déficit de precipitaciones podría perjudicar los cultivos que dependen de las lluvias para su desarrollo.

Productos como la papa, la quinua, el maíz y la cebolla figuran entre los alimentos expuestos a posibles reducciones de producción. Esta situación podría afectar tanto a los pequeños agricultores como a los consumidores, especialmente si se presentan dificultades adicionales en las vías de comunicación.

A ello se suma el riesgo para la actividad pesquera, debido a las variaciones de temperatura del mar, que pueden modificar la disponibilidad de determinadas especies.

PREOCUPACIÓN POR EL ALZA DE PRECIOS

La menor oferta de alimentos, combinada con mayores costos de transporte, podría trasladarse directamente al presupuesto de los hogares. Los especialistas advierten que las dificultades para movilizar productos desde las regiones productoras pueden generar incrementos incluso cuando no exista una pérdida total de las cosechas.

Frente a este escenario, se plantea la necesidad de fortalecer la vigilancia de los mercados, transparentar los volúmenes de abastecimiento y evitar prácticas especulativas que perjudiquen a los consumidores.

Asimismo, resulta importante que las autoridades implementen medidas preventivas para garantizar el almacenamiento y distribución de alimentos, especialmente en las zonas más vulnerables.

El desafío será evitar que los efectos climáticos se conviertan en una crisis de abastecimiento y encarecimiento de la canasta familiar. Para miles de familias peruanas, especialmente aquellas de menores ingresos, cualquier incremento prolongado en los alimentos básicos representaría una nueva presión sobre su economía.

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