Noruega despide al rey Harald V en un multitudinario e histórico funeral de Estado ante la realeza mundial

El pueblo de Noruega y la comunidad internacional despidieron este miércoles al rey Harald V con unas solemnes y multitudinarias exequias en la Catedral de Oslo. El histórico funeral de Estado pone fin a 12 días de duelo nacional decretados tras el fallecimiento del soberano el pasado 28 de agosto a los 89 años, consolidando el inicio de una nueva era bajo el reinado de su hijo, el rey Haakon VIII.

La jornada comenzó al mediodía con una emotiva procesión fúnebre desde el Palacio Real. El féretro, cubierto con la bandera real, fue transportado sobre un carruaje de artillería por la principal avenida de la capital escandinava. A lo largo del trayecto, miles de ciudadanos se congregaron en las calles bajo un respetuoso silencio, interrumpido únicamente por las campanas de todas las iglesias del país que repicaron al unísono.

La ceremonia religiosa congregó a unos 850 invitados en el templo luterano. Entre ellos se encontraba la familia real noruega en pleno, encabezada por la viuda, la reina Sonia, y los nuevos monarcas. El servicio civil y religioso contó con la presencia de destacadas figuras políticas internacionales, como el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y el mandatario alemán, Frank-Walter Steinmeier. Asimismo, las principales monarquías de Europa asistieron para rendir honores, destacando los reyes de España, Felipe VI y Letizia, los reyes de los Países Bajos, Guillermo Alejandro y Máxima, y el príncipe Guillermo de Inglaterra.

Durante el panegírico oficial, el presidente del Parlamento noruego, Masud Gharahkhani, recordó el legado de Harald V como un monarca «cercano al pueblo» que dedicó sus 35 años de reinado a unificar la nación. «Vivió a la altura de su lema: Lo dio todo por Noruega», subrayó la autoridad ante un auditorio notablemente conmovido.

Tras la conclusión del oficio luterano, el cortejo fúnebre se trasladó a la histórica Fortaleza de Akershus. Allí, en un ambiente íntimo y estrictamente privado, los restos de Harald V fueron sepultados en el mausoleo real dentro de un nuevo sarcófago doble diseñado por el prestigioso estudio Snøhetta, donde descansará junto a sus antepasados. Al finalizar la inhumación, las banderas nacionales volvieron a izarse a toda asta y una doble salva real de 42 cañonazos despidió definitivamente al «abuelo de la nación».

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