El presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde, sostuvo que el Fenómeno El Niño tendrá un impacto negativo sobre la economía peruana, aunque consideró poco probable que el país entre en una etapa de recesión debido a la fortaleza que actualmente muestran diversos indicadores económicos.
Durante su participación en la 60.ª Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), Velarde estimó que el evento climático podría restar hasta dos puntos porcentuales a la actividad económica. Sin embargo, destacó que el escenario actual presenta mejores condiciones que otros episodios similares, debido al dinamismo de la demanda interna, el empleo y la inversión privada.
El titular del BCRP señaló que el empleo registra un crecimiento cercano al 6,5 %, mientras que la inversión privada también mantiene una evolución favorable. A ello se suma el incremento del consumo de cemento, indicador vinculado al desempeño de la construcción y la actividad interna.
Estos factores, según la evaluación del Banco Central, permitirían amortiguar parte del impacto generado por las condiciones climáticas adversas. No obstante, Velarde reconoció que El Niño representa un riesgo importante para la producción y los precios, particularmente para algunos productos alimenticios.
El fenómeno podría afectar cosechas y generar presiones sobre los mercados internacionales de alimentos. Entre los productos expuestos figuran cultivos sensibles a las condiciones climáticas, mientras que los efectos sobre la oferta podrían trasladarse eventualmente a los precios de los consumidores.
Velarde también consideró que el impacto del fenómeno será principalmente temporal y descartó que necesariamente provoque un deterioro prolongado de la economía mundial. El escenario, explicó, es diferente al registrado durante otros episodios históricos debido a las actuales condiciones financieras y económicas.
La advertencia adquiere especial relevancia para el Perú, donde el comportamiento de la inflación continúa siendo una preocupación para las autoridades económicas. El incremento de los combustibles y los posibles efectos de El Niño sobre los alimentos podrían dificultar una reducción más rápida de los precios.
Pese a estos riesgos, el mensaje del BCRP mantiene un tono de cautela, pero también de confianza. La economía peruana llega al nuevo episodio climático con una demanda interna fortalecida y mejores indicadores de empleo e inversión.
El desafío estará ahora en evitar que los daños sobre la producción, infraestructura y abastecimiento terminen debilitando ese impulso. El Niño golpeará a la economía, pero, según la evaluación de Velarde, no necesariamente será suficiente para llevar al país a una recesión.

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