El mensaje que dejaron en las calles de Cusco fue que el gobierno está de espaldas al pueblo, y la seguridad en el país es un desastre
El Sindicato de Trabajadores de Construcción Civil, en coordinación con múltiples gremios y federaciones, tomó las calles del Cusco para manifestar su descontento ante la creciente inseguridad y el avance del crimen organizado en la región.
Desde las primeras horas del día, los movilizados recorrieron la avenida de la Cultura exigiendo al Estado y a la Policía medidas enérgicas para frenar el sicariato y la extorsión, delitos que han golpeado duramente a Lima y otras ciudades, y que comienzan a ganar terreno en esta zona del país.
Luis Villanueva, secretario general de la Federación de Construcción Civil, advirtió que, de no implementarse soluciones concretas, las protestas escalarán hasta llevar a cabo una movilización a nivel nacional, programada para el próximo 2 de octubre. Por su parte, los representantes sindicales señalaron su descontento ante la falta de avances en las investigaciones, pese a haber entregado pruebas contundentes sobre diversos casos de extorsión.
El sentimiento predominante entre los participantes de la jornada fue directo y categórico: el gobierno parece desentenderse de los problemas que aquejan al pueblo, dejando la seguridad ciudadana en una situación cada vez más alarmante.

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