Tema: construcciones

  • Cusco – Ollantaytambo: Grave atentado al Patrimonio Arqueológico

    Cusco – Ollantaytambo: Grave atentado al Patrimonio Arqueológico

    Frente a los ojos del Ministerio de Cultura se viene atentando nuestro patrimonio arqueológico

    La construcción de un hotel en el corazón de Ollantaytambo, un sitio arqueológico de inmenso valor histórico y cultural, ha desatado la alarma entre los especialistas y la comunidad. La obra, que comenzó el año pasado, avanza a pasos agigantados bajo el amparo de un permiso de restitución volumétrica, sin embargo, las irregularidades en su ejecución han encendido las alarmas, ya que ponen en grave riesgo la monumentalidad del casco histórico de Ollantaytambo.

    En los documentos para el permiso de construcción aparece como solicitante la señora Lucinda Miranda Farfán, y en la documentación de la empresa hotelera uno de los socios sería Derik Miranda Farfán. Una clara inversión familiar que debe ser investigada por las autoridades competentes.

    Grosera construcción

    La Autorización de restitución volumétrica, N°001-2025. GDUR-MDO. Firmada por José Carlos Cárdenas Chamorro. Gerente de Desarrollo Urbano y Rural de la Municipalidad Distrital de Ollantaytambo, autoriza la reconstrucción de una vivienda tradicional de adobe y techos de teja. Sin embargo, la realidad es otra. En su lugar, se levanta una construcción moderna de fierro y cemento, con techos de estructura metálica y cobertura de vidrio. La altura de la edificación ha duplicado la altura original del inmueble, creando un desequilibrio visual que atenta contra la armonía del paisaje arqueológico.

    Sin supervisión arqueológica

    A esto se suma la preocupante falta de supervisión arqueológica durante el movimiento de tierras. La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, responsable de velar por la protección del patrimonio, no solicitó la implementación de un plan de monitoreo arqueológico, dejando a la deriva el valioso legado cultural del sitio, en vista que dicha construcción se está desarrollando en espacio de una terraza inca donde no se tenia pre existencias de construcciones contemporáneas excepto la pequeña vivienda de adobe. En esta situación también debió obligar el Ministerio de Cultura un Plan de Monitoreo Arqueológico.

    ¿Oscuro negociado entre funcionarios y dueños del hotel?

    La situación se vuelve aún más grave si se considera que el mismo documento de autorización de restitución volumétrica, firmado por el Gerente de Desarrollo Urbano y Rural de la Municipalidad Distrital de Ollantaytambo, José Carlos Cárdenas Chamorro, indica:

    “Mantenimiento del volumen original, El inmueble objeto de intervención consta de 2 niveles, Cubiertos con tejas artesanales, inclinadas se debe respetar el color de las fachadas según los estipulado en la ordenanza municipal N| 008 2013-A-MDO. Se debe preservar otras características esenciales del inmueble, como. Su diseño arquitectónico, materiales originales y estilo. Los balcones deberán ser instalados alineados verticalmente. Con el muro de las fachadas y sus dimensiones deberán corresponder fielmente a las del inmueble original a restituir. Se expide la presente autorización a la solicitud del administrado. Cumplirse. Los trámites formales de dicha solicitud. En caso de no cumplir con la indicado, se anula la presente autorización de restitución volumétrica por daño estructural”.

    Sin embargo, las irregularidades en la construcción siguen adelante, lo que hace sospechar de una posible colusión entre los funcionarios y los propietarios de dicha construcción.

    Un llamado a la acción

    La construcción del hotel en Ollantaytambo es un claro ejemplo de cómo la ambición económica puede poner en peligro el patrimonio cultural de un país. La comunidad, los especialistas y las autoridades deben unirse para detener esta obra ilegal y exigir la protección del sitio arqueológico. La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco tiene la obligación de actuar con prontitud y firmeza para frenar la construcción y asegurar la preservación de Ollantaytambo.

  • Cinco nuevos proyectos de salud beneficiarán a más de 670,000 cusqueños

    El Ministerio de Salud ejecuta obras por S/1,900 millones en hospitales y centros de salud clave para nuestra región

    La región Cusco está en el centro de un ambicioso plan de inversión en salud. El Ministerio de Salud (Minsa) informó sobre la ejecución de cinco proyectos clave, entre los que destacan los hospitales Antonio Lorena, Quillabamba y Espinar, así como los centros de salud de Quiñota y Machu Picchu. Estas obras, que demandan un presupuesto de S/1,855.7 millones, buscan mejorar el acceso a servicios médicos en una región donde más del 40% de los establecimientos tienen más de dos décadas de antigüedad.

    Durante una audiencia pública realizada en Cusco, el viceministro de Prestaciones y Aseguramiento en Salud, Herberth Cuba, señaló que la culminación del Hospital Antonio Lorena, previsto para diciembre de 2025, será un paso crucial para la región. Este hospital, en particular, lleva años siendo una obra inconclusa que ha generado expectativas y controversias. Paralelamente, el “Plan Mil” contempla la construcción de 17 centros de salud en localidades como Cusipata, Langui y Siete Cuartones, lo que fortalecerá la atención primaria en zonas rurales.

    Otro aspecto destacado por el viceministro fue el avance en derechos laborales para el personal del sector salud. Medidas como el nombramiento de trabajadores CAS y los ascensos en la línea de carrera buscan mejorar las condiciones laborales de quienes sostienen el sistema sanitario, en un contexto donde la región aún enfrenta una marcada brecha en personal médico y especializado.

    En términos generales, Cusco registra una brecha de inversión en salud de alrededor de S/3,500 millones. Además, según datos oficiales, la región cuenta con menos de 12 médicos por cada 10,000 habitantes, por debajo del promedio nacional. Estas cifras reflejan la urgencia de mejorar tanto la infraestructura como la distribución de recursos humanos. Los nuevos proyectos, si se completan según lo planificado, podrían marcar una diferencia significativa, llevando atención de calidad a más de 670,000 cusqueños y reduciendo las disparidades en nuestra región.