Entre 550,000 (según el ministro del Interior, Laurent Nuñez) y 800,000 personas (según los organizadores) participaron este sábado 17 de octubre en la jornada de movilización en Francia contra la “vida cara”. Se unieron estudiantes de secundaria y universitarios, sindicatos como la CGT y chalecos amarillos, en unas 110 manifestaciones.
La jornada dejó incidentes en varias ciudades. En Marsella, manifestantes encapuchados atacaron una comisaría de la policía municipal, rompieron cristales y lanzaron humo en su interior, y decenas entraron brevemente en el vestíbulo del ayuntamiento, donde rompieron mobiliario y derribaron un busto de Marianne. Según medios, al menos dos tiendas fueron saqueadas. Los CRS usaron gases lacrimógenos. El alcalde, Benoît Payan, obtuvo refuerzos policiales tras hablar con el presidente Emmanuel Macron.
Hubo disturbios también en París, donde la prefectura reportó 133 detenciones antes de las 14:00, y en Lyon, donde una oficina de turismo fue saqueada e incendiada. En total, Nuñez habló de unos 400 detenidos y 60 policías y gendarmes heridos, y atribuyó la violencia a “la ultraizquierda” y a “casseurs extremadamente violentos”. El primer ministro Sébastien Lecornu afirmó: “No nos dejaremos intimidar”.
La vocera de una asociación de estudiantes de secundaria, Anaïs Ella, sostuvo que los violentos son “unos cien jóvenes” y no los lycéens en general. Un video difundido en redes muestra a personas encapuchadas rompiendo los cristales de un edificio municipal en Marsella.
Con información de AFP, Belga, franceinfo y Paris Match.

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