La transformación digital avanza más rápido que la formación de profesionales especializados. En el Perú, esta brecha ya se refleja en el mercado laboral: existen aproximadamente 3.700 vacantes vinculadas al sector tecnológico, frente a una disponibilidad de 2.700 profesionales calificados, lo que deja más de mil puestos sin cubrir, según estimaciones del sector privado y datos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE).
Esta situación plantea un desafío para la competitividad del país, especialmente ante la creciente demanda de especialistas en inteligencia artificial, ciencia de datos, ciberseguridad y otras competencias digitales. El problema no solo radica en formar nuevos profesionales, sino también en actualizar las habilidades de quienes ya forman parte del mercado laboral.
A escala mundial, las proyecciones apuntan a que más del 50% de los trabajadores necesitará procesos de actualización o reconversión de competencias (upskilling y reskilling) en los próximos años. Esta tendencia está transformando la educación profesional e impulsando modelos de aprendizaje flexible, certificaciones especializadas y programas de formación continua que respondan a las necesidades de las empresas.
Frente a este escenario, las empresas de tecnología educativa (EdTech) cobran especial relevancia al ofrecer programas de especialización y formación continua que permiten a los profesionales responder a las nuevas exigencias del mercado laboral. En el Perú, este ecosistema aún se encuentra en proceso de consolidación, con un estimado de entre 20 y 50 empresas activas.
A pesar de ser una industria en desarrollo, la educación tecnológica peruana comienza a ganar reconocimiento internacional. Un ejemplo es BSG Institute, institución especializada en formación profesional que fue incluida en el ranking «TIME World’s Top EdTech Companies 2026», elaborado por TIME y Statista, destacando entre las empresas latinoamericanas del sector.
Este reconocimiento refleja el potencial de la industria EdTech para contribuir al cierre de brechas de talento y fortalecer la competitividad del país. No obstante, el principal desafío sigue siendo ampliar el acceso a la formación especializada, promover la actualización permanente de competencias y fortalecer la articulación entre las instituciones educativas y el sector productivo.
En un mercado laboral cada vez más influenciado por la inteligencia artificial y la automatización, la formación continua deja de ser una opción para convertirse en una necesidad, tanto para mejorar la empleabilidad de los profesionales como para responder a las nuevas demandas de las empresas.

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